John Locke – Política

John Locke

Se basa en la propiedad privada. Todos somos iguales por naturaleza porque Dios nos dio la vida. La vida no nos pertenece ya que es propiedad de Dios, quien hizo el mundo para nuestro provecho. No hay guerra de todos contra todos porque Dios ha puesto cierta racionalidad en nosotros. Tomamos de la naturaleza que es prodiga lo que deseamos para nosotros y nuestra familia y sobre para los demás. Cuando le agrego trabajo a la naturaleza eso pasa a ser de mi propiedad. La moneda es natural, en estado de naturaleza hay valor de intercambio. No puedo acaparar frutillas por ejemplo pero si moneda. En la ley natural para Locke la vida y la moneda están unidas.  Matar y robar está mal mismo nivel. Si alguien atacara nuestra vida o nuestra propiedad indirectamente está atacando a Dios. Es así entonces que es mi obligación defenderme, no es tan solo mi derecho. La vida es inalienable. El que mata o roba se auto excluye de la racionalidad. El que mata tiene que morir. Lo que se ofende es la ley divina, el ofendido debe hacer justicia por mano propia.  Hay que establecer un rango de castigo. Un círculo vicioso de castigo lleva a la guerra de todos contra todos.  No hay juez natural, se debe establecer un pacto, un pacto entre propietarios. Todos somos propietarios. La propiedad mínima que tenemos todos es la capacidad e trabajo. El pacto consiste en una legalización de una apropiación originaria en estado de naturaleza. El pacto nos da el título de propiedad. EL pacto debe dar un juez natural que determina sanción en función al delito cometido. Al haber racionalidad se puede cambiar al juez. El pacto es reversible. El pacto me garantiza que el estado legaliza mi propiedad. El esquema de Locke en realidad no ha variado tanto, ha permanecido a lo largo del tiempo.

Libertad –Vida – Propiedad -à Liberalismo. Cada propiedad es un extensión mía, a mas propiedades tengo más ser en el mundo. Así bajo este esquema de Locke los puritanos ingleses que formaban parte de las colonias de Norteamérica justificaron que América era de ellos, ya que ellos trabajan la tierra y desalojaron así a los pueblos originarios.

El Estado tiene como misión principal proteger esos derechos, así como las libertades individuales de los ciudadanos. También sostiene que el gobierno debe estar constituido por un rey y un parlamento. El parlamento es donde se expresa la soberanía popular y donde se hacen las leyes que deben cumplir tanto el rey como el pueblo. Anticipándose a Montesquieu, a quien Locke influyó, describe la separación del poder legislativo y el ejecutivo. La autoridad del Estado se sostiene en los principios de soberanía popular y legalidad. El poder no es absoluto sino que ha de respetar los derechos humanos.

Al Estado le confiere funciones de decisión en controversias entre los individuos, en el contexto de la pluralidad y la tolerancia, puesto que se dan diversidad de opiniones e intereses entre los hombres, fruto de las distintas vías individuales de búsqueda de la felicidad, por lo que el desacuerdo y los conflictos son inevitables.

Postula que los hombres viven en el estado de naturaleza en una situación de paz y sometidos a leyes naturales que surgen de la razón (el derecho a ejercer justicia por mano propia y la limitación de la propiedad privada por medio de elementos en su mayoría perecederos). Los hombres salen de él tras haberse generado una situación de injusticia, tanto en el castigo como en el resarcimiento por el crimen cometido, que desemboca en un ciclo infinito de injusticias posteriores. Y que este proceso de creación de la sociedad civil y/o política se da por medio de un contrato social destinado a proteger la propiedad privada y la vida de los individuos.

Por fines pedagógicos este se divide en dos partes:

  • Contrato de unión: Unidad de las partes para conformar una sociedad → Creación de la sociedad civil.
  • Contrato de sujeción: Ligamento de los hombres a determinada construcción política → Creación de la sociedad política.

Esta sociedad política tiene como deber garantizar la justicia imparcial para no volver de nuevo a una situación de conflicto. Si no garantiza ni la propiedad privada, ni la vida, el contrato de sujeción se rompe y se forma otra organización política.

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