Ilustración, Resistencia y Educación Popular

Berazategui, 1961, Escuela Estatal Nro. 9, zona fabril, todos nosotros en su gran mayoría, niños hijos de obreros, comenzaba mi escuela primaria. Escuela de edificio viejo, patio de tierra sin vestigio alguno de pasto y solamente una higuera en un rincón del terreno, en el ángulo que formaban dos de sus muros perimetrales. Allí nuestros padres nos llevaban con la esperanza de que a través de la educación a recibir, pudiéramos caminar nuestra vida hacia un destino de liberación que ellos nunca habían podido emprender. Ya con el transcurrir del tiempo fuimos viendo que había otros tipos de escuela, pagas, con más recursos y de adulto me pregunte ¿Por qué esa diferencia en la educación, acaso no somos todos iguales ante la ley? ¿Dónde estaba entonces la igualdad de oportunidades? Ya luego mas allá de de lo público y lo privado, nos dimos cuenta que en realidad ambos ámbitos eran una forma de sujeción, de quedar insertos en una sistema burgués, donde cada uno debe cumplir un role determinado. ¿Ahora quien impuso ese orden? ¿Por qué debo someterme al mismo? ¿Por qué no tratar de modificarlo? Las preguntas anteriores y estas últimas me llevan al concepto de sujeción y  resistencia. Estos dos conceptos inevitablemente nos conducen a la lectura de Foucault quien los trabajo profundamente. También en esta línea con el concepto de resistencia y como punto de contacto tenemos a Walter Kohan. Toda esta problemática en los que a nosotros nos incumbe surge en la modernidad y sobre todo con la ilustración. Comencemos entonces por definir la ilustración, en la obra de Kant ¿Qué es la ilustración?, se pone de manifiesto el atrévete a pensar por ti  mismo, el escapar de las tutorías. Según Kant se delega el pensamiento en la autoridad, en instituciones,  por lo tanto el ciudadano común no es capaz de pensar por sí mismo.  El hombre es culpable de no pensar y vive en orfandad intelectual. Nuestro intelecto es manejado por otro, debiéndose salir de esa actitud pasiva (sapere aude). El hombre debe llegar a la mayoría de edad y pensar por sí mismo. Ya no hay verdad revelada, la verdad revelada impide pensar por uno mismo. Kant habla de un progreso a través de la ilustración, no de la violencia. Pensar en sí mismo expresado en clave kantiana, no es pensar a mi/su manera, pues eso significa un individualismo extremo. El pensar por sí mismo en Kant no es me lo dijo mi padre ni tampoco lo hago a mi manera. Todo debe pasar por la razón, que es el rasgo trascendental. Hay que hacerlo a la manera que se debe. Hacer algo de manera correcta es entrar en sintonía con la razón, lo contrario significa hacerlo a mi manera. Debe ser a la manera trascendental, no en forma existencial. La ley proviene de la propia inmanencia de la razón, de la autonomía de la razón. En cierta manera en Kant hay una utopía, que consiste en llegar a través de la educación a la superación de toda la humanidad. El objetivo de Kant es la paz perpetua. Kant ve en los padres de los niños y de los príncipes los principales obstáculos para lograr este fin. Los padres buscan en la educación de sus hijos, la prosperidad de los mismos, según una concepción individualista. Los príncipes representan un obstáculo desde lo político. Para Rousseau el hombre es bueno por naturaleza, pero la competencia y la propiedad privada generan maldad en el hombre. Kant en cierta manera sienta las bases de la libertad de expresión. La filosofía tiene que tener independencia del estado, ya que su función es precisamente criticar al estado. Kant es un universalista, no un contextualita. “Ilustración significa el abandono por parte del hombre de una minoría de edad cuyo responsable es el mismo. Esta minoría de edad significa la incapacidad para servirse de su entendimiento sin verse guiado por algún otro. Uno mismo es el culpable de dicha minoría de edad cuando su causa no reside en la falta de entendimiento, sino en la falta de resolución y valor para servirse del suyo propio sin la guía del de algún otro. Sapere aude! ¡Ten Valor para servirte de tu propio entendimiento! Tal es el lema de la ilustración” (Kant, 2013:87) Kant pone como ejemplo de tutores a las instituciones, y será Foucault quien destaca el concepto de las instituciones disciplinarias.  Foucault interpreta en el texto de Kant una síntesis. Para Foucault la ilustración es la edad de la crítica y ve a la modernidad como una actitud y a su vez indica que el siglo XVII es la época clásica mientras que el siglo XIX es ya la modernidad, el siglo de la revolución industrial.  Continuemos entonces con el concepto de resistencia en Foucault “Una palabras de resumen para terminar y regresar a Kant. No sé si alguna vez nos volveremos mayores. Muchas cosas en nuestra experiencia nos convencen de que el acontecimiento histórico de la Aufklärung (1) no nos hizo mayores; y que todavía no lo somos. No obstante, me parece que se le puede dar un sentido a la interrogación crítica sobre el presente y sobre nosotros mismos que formuló Kant al reflexionar sobre la Aufklärung (1). Me parece que incluso es una manera de filosofar que no dejó de tener importancia ni eficacia desde los dos últimos siglos. Hay que considerar la ontología crítica de nosotros mismos no por cierto como una teoría, una doctrina, ni siquiera un cuerpo permanente de saber que se acumula; hay que concebirla como una actitud, un ethos, una vía filosófica donde la crítica de lo que somos es a la vez análisis histórico de los límites que se nos plantean y prueba de su franqueamiento posible. Esta actitud filosófica debe traducirse en un trabajo de investigaciones diversas; éstas tienen su coherencia metodológica en el estudio a la vez arqueológico y genealógico de prácticas consideradas simultáneamente como tipo tecnológico de racionalidad y juegos estratégicos de libertades; tienen su coherencia teórica en la definición de las formas históricamente singulares en que han sido problematizadas las generalidades de nuestra relación con las cosas, con los demás y nosotros mismos. Tienen su coherencia práctica en la preocupación aportada para someter la reflexión histórico-crítica a la prueba de las prácticas concretas. No sé si hace falta decir hoy que el trabajo crítico todavía implica la fe en la Ilustración; pienso que sigue necesitando el trabajo sobre nuestros límites, es decir, una labor paciente que le dé forma a la impaciencia de la libertad.”  ” (Foucault A, 2013:108). Foucault quiere retomar el ethos de la modernidad y traduce esta actitud de modernidad como preocupación del presente. Las sociedades disciplinarias expresa la subjetividad en ambos sentidos, en la conducta y en la disciplina como aprendizaje. Foucault habla del poder en términos productivos y se opone a la hipótesis represiva del poder. Hay un sujeto que toma la iniciativa y hay que reprimirlo. Foucault piensa el poder como algo que se ejerce, no como al algo que se acumula. Ejercer el poder consiste en que ciertas acciones produzcan otras acciones.  Los dispositivos de poder son la vigilancia jerarquizada y la sanción normalizadora ante la desviación de la norma. Dada una desviación a la norma hay que corregir y encausar. La sanción compara, jerarquiza, trata de homogeneizar o excluye.  Donde hay poder hay resistencia, por eso el poder se re inventa permanentemente.  Foucault analiza la cuestión  de la resistencia en los nuevos movimientos sociales surgidos a partir de 1968 en Europa y sobretodo en Francia, interesándose por las estrategias de oposición a una realidad que se asume como natural. De esta manera, Foucault asume la posibilidad de acción, entendiendo esta como resistencia potencial de todos los individuos para modificar el statu quo. Foucault va a plantear también la figura del sujeto sujetado y lo va a definir como ser ligado a una estructura, a algo que lo aprisiona, lo contiene, lo posee, lo norma, y por lo tanto lo sujeta. Estos mecanismos de control han perdurado a lo largo de los tiempos, en forma independiente del contexto social, político o económico o de los gobiernos. La escuela no queda fuera de esta forma de sujeción. La siguiente cita refleja el concepto de vigilancia jerarquizada: “El ejerció de la disciplina supone un dispositivo que coacciona mediante el juego de la mirada; un aparato en el que las técnicas que permiten ver inducen efectos de poder y donde, a cambio, los medios de coerción hacen claramente visibles aquellos sobre los que se aplican. Lentamente, en el transcurso de la época clásica, vemos como se construyen esos ‘observatorios’ de la  multiplicidad humana para los cuales la historia de las ciencias ha guardado tan pocos elogios. Al lado de la gran tecnología de los anteojos, de las lentes, de los haces luminosos, que forman un todo con la fundación de la física y de la cosmología nuevas, ha habido pequeñas técnicas de vigilancia múltiples y entrecruzadas, miradas que deben ver sin ser vista; un arte oscuro de la luz y de lo visible ha preparado en sordina un saber nuevo sobre el hombre, a través de las técnicas para sojuzgarlo y de los procedimientos para utilizarlo” (Foucault, 2012 B:200). En lo que hace a la sanción normalizadora podemos citar el siguiente párrafo: “El castigo disciplinario tiene por función reducir las desviaciones. Debe, por lo tanto, ser esencialmente correctivo” (Foucault, 2012, B: 209). Otro autor que se asocia al concepto de resistencia es Walter Kohan, para quien la educación y filosofía no corren separadamente. Una de sus obras principales es Filosofía de la educación, algunas perspectivas actuales, la cual se encuentra dividida por el autor en cuatro partes. La principal es la cuarta donde desarrolla el concepto de  resistencia.  En este aspecto retoma a Foucault, generando así un punto de contacto con el filósofo francés. Se debe resistir aquello que somos,  para liberarnos de esos estigmas que nos compelen. Según Kohan nuestra forma de ser ha sido formateada y manejada. Debe haber una resistencia a los saberes dominantes, una resistencia interior.  Para Kohan La filosofía de la educación es una práctica filosófica que comporta la especificación de un objeto de estudio particular que es la educación por parte de la filosofía. Según Kohan el análisis que realiza Foucault sobre las instituciones modernas y contemporáneas son de gran fertilidad para analizar las instituciones educativas. En su texto Kohan nos dice que Foucault señala la importancia de la categoría de sujeto. La palabra sujeto contiene según Foucault una doble significación, el considera que somos doblemente sujetos en tanto estamos sometidos a otro por el control y la vigilancia  y además en tanto estamos atados a nuestra propia identidad a partir de la conciencia y el conocimiento que tenemos de nosotros mismos. En ambos sentidos la palabra sugiere una forma de poder que subyuga y sujeta.  Siempre según el análisis de Kohan, Foucault nos va a decir entonces que los sujetos son triplemente sujetados, ya que a las dos sujeciones ya mencionadas se le debe sumar la propia institución educativa por las prescripciones que avalan y refuerzan a través de ella a aquellas dos formas originales de sujeción. “Es conveniente precisar el sentido de la palabra ‘liberación’ que puede llevarnos fácilmente a engaño. No se trata, por cierto, de recuperar o reencontrar una supuesta naturaleza humana sometida a enmascarada por fuerzas opresivas. Tampoco se trata de substituir un estado de cosas por otro, donde muden los sujetos pero permanezcan las mismas relaciones de control y sujeción. Se trata de generar condiciones para que cambien las formas de relación, para que de nuestra práctica educacional puedan emerger nuevas formas de subjetividad, relaciones creativas de existencia política, prácticas educacionales más reflexivas de libertad. Descubrir aquello que somos resulta, entonces, un primer paso para pensar aquello que podemos ser” (Kohan, 1996:150) A medida que surgen y proliferan anomalías en la educación contemporánea se propone a la propia educación para resolver a esas anomalías. Así la educación  disfruta de su fracaso y en el revela su éxito y funda su propia existencia. Los modelos educativos entonces nos someten al sistema. Nos convierte en ciudadanos, estructurados, preparados para el consumo, que sirva a la rueda de producción capitalista. Nos sumergimos en una somnolencia que nos aturde para no comprender nuestra propia realidad. Somos sujetos sujetados aunque en apariencia vivamos libres. El hombre de la modernidad se ha consagrado al dominio de los entes. “Heidegger dice: El hombre ha olvidado el llamado del ser porque se ha consagrado al dominio de los entes, a la tecnificación de los entes para dominarlos, mercantilizarlos, tecnificarlos , devastar la naturaleza,, arrasar la naturaleza, conquistar la naturaleza. Esta relación de conquista que tiene el hombre con la naturaleza es profundamente inauténtica, porque consiste en arrasar la naturaleza para cosificarla, para entificarla, para mercantilizarla, para transforma en negocio” (Feinmann, 2006:48) Transcurrió el primario, llego el secundario, colegio parroquial, pequeño, solo una división por año, también patio de tierra. Ya corrían tiempos más politizados, El secundario paso sin que nada variara mucho en esos tiempos conservadores. Volvió el peronismo, una luz de esperanza se encendió en la gente, pero duro poco, el golpe militar de 1976 apago esa luz rápidamente. La represión comenzó y también el proceso de desindustrialización. Fabricas que cerraban preparaban el terreno para lo que tan solo algunos años más tarde acontecería. La guerra, la vuelta de la democracia, la hiperinflación, por primera vez en el siglo Alfonsín convoco al segundo Congreso Pedagógico, que se realizo en la ciudad de Embalse, Provincia de Córdoba en 1988, y así llego el menemismo y de su mano el neoliberalismo.  Mas desocupación, mas excluidos se fueron generando durante ese periodo. Llegamos finalmente en 2001 a la mayor crisis socioeconómico y político de nuestra historia. Los índices de desocupación se convirtieron en record, y por lógica consecuencia en la educación apareció la deserción. Así nació otra forma de Educación la “Educación Popular”.  Podríamos definirla como una rama de las ciencias sociales, específicamente de la pedagogía, que basa el proceso de aprendizaje de un individuo en la práctica, las experiencias, el razonamiento y el contexto social de ésta. Es decir, el individuo aprende del medio que lo rodea, sin necesariamente, asistir a una institución educativa como tal. Aunque el concepto de educación popular nace y se fortalece en los años sesenta, ya existían antecedentes pedagógicos y políticos muy importantes sobre esta corriente de educación. Hubo varias figuras influyentes que propiciaron este  tipo de educación. Sin embargo, fue a partir de los pensamientos y las acciones del educador brasileño Paulo Freire,  quien es considerado el padre de la educación popular, que ésta corriente educativa empezó a tener gran auge en Latinoamérica y en el mundo. Freire nació en Recife, Pernambuco, donde cerca de la mitad de la población vivía en condiciones de pobreza, había altas tasas de desempleo, hambre y analfabetismo. Debido a esta situación, centra su trabajo en grupos vulnerables como pueblos indígenas y personas de escasos recursos. Aunque Freire nunca habló propiamente del concepto de educación popular, influyó mucho en su desarrollo. Poco a poco se fue configurando un discurso educativo transformador que se vio reflejado en movimientos sociales posteriores. Quizás este párrafo de la Pedagogía de la Autonomía refleje más clara y puramente la concepción freiriana de la educación. “Enseñar y, mientras enseño, manifestar a los alumnos cuan fundamental es para mí respetarlos y respetarme, son tareas que jamás dividí. Nunca me fue posible separar en dos momentos la enseñanza  de los contenidos de la formación ética de los educandos. La práctica docente que no existe sin el discente es una práctica entera. La enseñanza de los contenidos implica el testimonio ético del profesor. La belleza de la práctica docente se compone de anhelo  vivo de competencia del docente y de los discentes y de su sueño ético. No hay lugar en esta belleza para la negación de la decencia, ni de forma grosera ni farisaica. No hay lugar para puritanismo. Solo hay lugar para pureza” (Freire, 1997:91) El trabajo desarrollado por Paulo Freire no es sólo una práctica,  aplica tanto a adultos como a niños, y no está circunscrito sólo al mundo de Latinoamérica. No es solo la alfabetización la búsqueda de Freire, sino que esta alfabetización signifique una parte del camino de la libertad. Así, el camino de la educación y el camino de la libertad son uno sólo en la propuesta freiriana. Si bien Freire no pertenece a la corriente de la resistencia, aquí podemos notar en esa liberación un punto de acercamiento. Una frase de Freire muy difundida, incluso se ve mucho en redes sociales, es: “No hay mejor formar de resistir al sistema que ser estudioso” (Freire P, frases) “La alfabetización no es un juego de palabras, sino la conciencia reflexiva de la cultura, la reconstrucción crítica del mundo humano, la apertura de nuevos caminos, el proyecto histórico de un mundo común, el coraje de decir su palabra.” (Freire P, frases). En esta otra frase la podemos vincular a aquel pensar por sí mismo kantiano, con el coraje de decir su palabra. Es una invitación, a través de la alfabetización a ejercer el derecho de manifestarnos, defendernos y argumentar. Gorgias nos demuestra el gran poder del discurso y la oratoria. La alfabetización es entonces el inicio de un camino de liberación. Freire expone la concepción bancaria de la educación, definiéndola como un proceso en el que el educador deposita contenidos en la mente del educando. El término aparece por primera vez en la obra de Freire, Pedagogía del Oprimido. para Freire el conocimiento de la realidad no es un acto individual ni meramente intelectual. Conocer el mundo es un proceso colectivo, práctico y que involucra diferentes formas de saber: la conciencia, el sentimiento, el deseo, la voluntad, el cuerpo. Toda práctica educativa debe reconocer lo que educandos y educadores saben sobre el tema y generar experiencias colectivas y dialógicas para que unos y otros construyan nuevos conocimientos. Dentro de la concepción bancaria, podemos encuadrar a todos aquellos sujetos sujetados, de la sociedad burguesa capitalista, encorsetados, insertados apolíneamente en ella. Ese encorsetamiento que evita lo dionisiaco nietzscheano, o que mejor dicho lo reprime, lleva inevitablemente a la neurosis, según expone Freud en obra el Malestar en la Cultura. La represión que la sociedad impone sobre el sujeto, lo cercena en su libertad y en sus deseos.  La educación por sí misma no cambia el mundo, pero sin ella es imposible hacerlo. “La educación no cambia al mundo: cambia a las ´personas que van a cambiar el mundo” (Freire P. frases) Las prácticas educativas críticas, articuladas a praxis sociales transformadoras, hacen posible que la gente escriba su propia historia, es decir, sea capaz de superar las circunstancias y factores adversos que la condicionan. Para Freire la educación tiene su razón de ser en el carácter inacabado de los seres humanos. Hombres y mujeres somos seres inacabados que si lo reconocemos, necesitamos de los demás para conocer y transformar el mundo a la vez que nos construimos como sujetos. El objetivo que pretende alcanzar la metodología de la Educación Popular de Pablo Freire es cambiar la sociedad gracias a la alfabetización para que los oprimidos se conozcan a sí mismos y se desarrollen socialmente. Además de recuperar su dignidad perdida. El principal método es el diálogo, es decir, lo que más se utiliza son recursos orales.  Existe una contraposición entre la educación popular y la educación formal.  Esta última entiende a los participantes del proceso educativo como recipientes que pueden ser llenados de conocimientos. Se caracteriza por ser una práctica autoritaria y de traspaso unilateral de conocimiento, sin reflexión ni crítica. La Educación Popular o liberadora, en cambio, se caracteriza por ser un espacio de diálogo, encuentro y reflexión. A través de la superación de la contradicción educador – educando, nadie educa nadie, sino que todos se auto educan y generan conocimiento popular y colectivo. Volviendo a aquel año 2001, en nuestro país se realizaron experiencias de educación popular, como los bachilleratos populares. La ausencia del estado llevo necesariamente a este tipo de prácticas.  Un elefante en la escuela, es un libro trata acerca de la exclusión, basta con leer detenidamente su introducción y su contratapa para observar la temática: “Imaginemos una superficie amplia. En ella observamos espacios cubiertos y descubiertos. También objetos: pizarrones, redes, televisores, tizas y marcadores, aros de básquet, objetos de cocina y de limpieza, sillas, pelotas. Imaginemos que esa superficie se recubre de chicos y chicas. Imaginemos finalmente a un tipo especial de filósofa/o -que aquí llamaremos maestras/os- cuyo oficio consiste en preguntarse por el modo de participar activamente en la creación de un mundo en torno a esa multiplicidad, con la cual han decidido involucrarse. Imaginemos que es esta escena elemental la que contiene, en una primera instancia al menos, el potencial articulador de esas multiplicidades.  Resulta evidente la crisis de la adultez como autoridad institucional. Su signo más saludable es el modo en que grandes y chicos, pibes y maestros comienzan a replantear sus vínculos más allá de ese universo decadente de la disciplina. Se abre ante nosotros un juego en el cual la adultez consiste más en una posición móvil, que en un conjunto fijo de saberes a priori. Un juego en el que la regla es interior al juego, y no su límite previo. Y en el que la responsabilidad no existe como adecuación a las formas, sino como habilitación de un espacio afectivo/pensante capaz de asumir las consecuencias inesperadas de una situación compartida. Una nueva adultez, tal vez. Pero no una retórica o utópica, sino una que ya advertimos en nuestro entorno en cada tentativa de pensar con los otros los efectos (sean cuales fueren) de la producción de los vínculos. En este libro se dan cita ciega unos pibes que saben de la reversibilidad de estas posiciones y unos maestros que se adiestran, como pueden, en infancias propias y ajenas. Y en ese encuentro imposible, en el corazón fracturado del juego mismo, inventan lazos vitales” (Pibes y maestros del conurbano, 2008: Introducción) “Imaginemos una superficie amplia. En ella observamos espacios cubiertos y descubiertos. También objetos: pizarrones, redes, televisores, tizas y marcadores, aros de básquet, objetos de cocina y de limpieza, sillas, pelotas. Imaginemos que esa superficie se recubre de chicos y chicas. Imaginemos finalmente a un tipo especial de filósofa/o -que aquí llamaremos maestras/os- cuyo oficio consiste en preguntarse por el modo de participar activamente en la creación de un mundo en torno a esa multiplicidad, con la cual ha decidido involucrarse. El taller de los sábados es el nombre de una experiencia de varios años de la que participamos padres y maestros de la escuela Creciendo Juntos de Moreno, de la Escuela EGB 105 de González Catán y el Colectivo Situaciones. La autoría colectiva que elegimos para este libro surge de una larga y concurrida conversación que se volvió método de trabajo. Una máquina de enunciación de problemas, sensaciones y escenas muy concretas, que ha procurado aliarse con la fuerza del pensamiento” (Pibes y maestros del conurbano, 2008: Contratapa) Esto representa un ejemplo de educación popular, un grupo de gente que se congrega y logra un espacio educativo auto suficiente, que mantiene el edificio y logra la continuidad de su proyecto educativo. Producto de la crisis económica de 2001 los sectores excluidos no tuvieron más alternativa que recurrir a la educación popular como forma de resistencia a lo que el sistema neoliberal les imponía dramática y salvajemente. Dentro de este libro se hace referencia al Maestro Ignorante de Ranciere, quien reflota el método de Joseph Jacotot, quien, en 1818, provocó una fuerte conmoción en la educación europea al abordar el tema de la emancipación intelectual y sostener que quien enseña sin emancipar embrutece o que todo hombre, todo niño, tiene la capacidad de instruirse solo, sin maestro. Biografía: Kant; I (2013) ¿Qué es la ilustración?, Madrid, España, Editorial Alianza, Edición de Roberto R Aramayo con estudio preliminar del mismo.

A Foucault M. ¿Qué es la Ilustración?, Ciudad de Córdoba, Argentina, Alción Ediciones, 2002 [1984], pp. 81-108. Traducción de Silvio Mattoni.

B Foucault M. Vigilar y Castigar), Avellaneda, Argentina, Grupo Editorial siglo veintiuno, 2012 Traducción de Aurelio Garzón del Camino.

Kohan W. Filosofía de la educación, algunas perspectivas actuales, España,  Ediciones Universidad de Salamanca, 1996

Feinmann P. ¿Qué es la Filosofía?, Buenos Aires, Prometeo, 2006.

Freire P. Pedagogía de la Autonomía, Madrid, España, Siglo Veintiuno Editores, 1997 Pibes y maestros del cono urbano. Un Elefante en la escuela, Buenos Aires, 2

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