Le goff – Los intelectuales en la edad media

acques Le Goff (Toulon, 1 de enero de 1924-París, 1 de abril de 2014) fue un historiador medievalista y escritor francés especializado sobre todo en los siglos XII y XIII, que vinculó su carrera docente a la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales.

Entre sus maestros se encuentran Charles-Edmond Perrin (1887-1974) y Maurice Lombard (1904-1965). También recuerda la influencia decisiva de Henri Michel, a quien consideraba «el gran historiador de la Edad Media» y que fue su profesor de historia en la escuela secundaria de Toulon.

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Representante destacado de la Nouvelle Histoire, de la tercera generación de la Escuela de los Annales, Le Goff ha abordado en su obra los temas fundamentales del medievo, desde todos los puntos de vista posibles. En sus escritos combina historia, antropología y sociología con la historia de la cultura y de los sistemas económicos.

Su influjo en varias generaciones de historiadores de todo tipo ha sido extraordinario. Además propició, junto con Georges Duby, el trabajo con historiadores polacos o rusos (Kula, Geremek, Aaron Gurevich), y sus relaciones internacionales le han conducido a llevar a cabo varios proyectos editoriales en Italia.

Entre sus libros destacan: Los intelectuales en la edad media (1957), La civilización del Occidente medieval (1962), El nacimiento del Purgatorio (1981), La bolsa y la vida (1986), El hombre medieval (1989), Lo maravilloso y lo cotidiano en el Occidente medieval (1986), Mercaderes y banqueros de la Edad Media (1969), El orden de la memoria: el tiempo como imaginario (1991, la vieja europa y el mundo moderno ). Desde otra perspectiva, Pensar la historia: modernidad, presente, progreso (2005), La Edad Media explicada a los jóvenes (2007). Su dirección de una Historia realizada por diversos autores sobre la construcción de Europa, con visiones muy diferentes, ha sido un hito editorial.

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marc bloch – Los Reyes Taumaturgos

Pocas veces un héroe y un historiador vienen a coincidir en una misma persona, alguien que habiendo dedicado su vida al pasado acaba dándola por el presente. Ese es el caso, famoso, de Marc Bloch. Junto con Lucien Febvre, es considerado fundador de la Escuela de los Annales, esa forma de hacer historia que nos alejó, por fortuna, del excesivo celo en el recuento de sucesos que había dominado el positivismo del siglo XIX.

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Desde el Medievo, el milagro que se les atribuyó a los reyes de Francia e Inglaterra fue la facultad de curar a los escrofulosos. Cura que realizaban con el solo gesto de tocar la inflamación tuberculosa en el cuello de los afectados. En Los reyes taumaturgos, Marc Bloch examina la historia y la creencia en este milagro que surgió en Francia hacia el año 1000 para aparecer en Inglaterra cien años más tarde. El autor descifra el misterio del poder regio y su influencia centenaria sobre el pueblo, destaca la trascendencia del poder –muchas veces sobrenatural− que se atribuye a los líderes de muy diversas sociedades, y revisa las creencias y leyendas en torno al fenómeno y a la propia naturaleza sacralizada que se les confería a los monarcas. Bloch logra determinar no solamente la aparición del milagro sino también de explicarlo y comprenderlo en términos de su expansión, desarrollo y extinción, diferente en cada país

Los reyes taumaturgos es la primera gran obra de Bloch que, si bien no fue aclamada al momento de su publicación, en 1924, marca tanto el inicio de la antropología histórica como la nueva reflexión sobre la imbricación entre rito, capacidades mágicas (o teológicas) y política. Su prosa lúcida, con justas ironías, es buena muestra del estilo notable de la historiografía francesa. El libro, que presupone, por ser historia social, un mínimo conocimiento de las monarquías europeas entre el año mil y la Revolución Francesa (esta es la contracara del abandono de los datos), se propone seguir en la larga duración un fenómeno al parecer marginal y olvidado: el poder de los reyes de Francia e Inglaterra de curar las escrófulas. Esta prerrogativa real, que se suponía sanaba unas úlceras en el cuello de los enfermos de tuberculosis, tal como descubre Bloch, viene acompañada de otras, como la de consagrar anillos que quitan dolores y calambres en la corte inglesa, o la misma capacidad curativa de los escrofulosos tanto en un santo francés como en los séptimos hijos varones. El recorrido, algo imbricado, de esta exposición, se da en parte por el lento camino de la discusión de documentos de época. En la lectura, hace falta algo de amor por la Edad Media para recorrer con ligereza esos senderos. La costumbre de estas curaciones, conjetura Bloch, comenzó hacia el siglo XI en Francia y un siglo más tarde en Inglaterra. Tuvo su origen en antiguas concepciones de la realeza sagrada pagana, y su motivación en la necesidad de reafirmación de la realeza ante los señores feudales, por un lado, y la Iglesia por el otro.

¿Cuánto de su poder le debían los reyes a su asociación con lo divino? Primero se lo disputaron los obispos, luego las guerras confesionales, pero terminó por vencerlo la Razón (alegoría en la que aún creemos) del siglo XVIII, para nada dispuesta a permitir milagros reales.

Hoy, como bien señala el provechoso prólogo (a leer una vez finalizado el libro) del experto medievalista Jacques Le Goff, nuestro interés reside menos en la cuestión de las mentalidades, tema valioso al momento de la redacción del libro, y más en la lectura política que puede hacerse de este uso medieval y moderno de lo milagroso. Esto nos recuerda que tampoco en la querella de la secularización hay progresos netos, o que el camino de lo sagrado no ha sido siempre decreciente en Occidente, y que puede comportar algo cíclico. Otro mito (el de la superioridad aria) hizo que Bloch terminara en manos de la Gestapo en 1944, cuando fue torturado y fusilado. El presente, que siempre se cuela en la comprensión del pasado, sólo se comprende a su vez por este último. En el ida y vuelta, el historiador escribe y actúa.

Los mayas: Voces de piedra (Arte y Fotografía) de María Alejandra Martínez de Velasco (Redactor), Elena Vega (Redactor)

De gran formato y profusamente ilustrado, contiene las últimas aportaciones de los máximos especialistas en la cultura clásica maya: arte, escritura, religión, rituales, estructuras sociales, arquitectura, guerra y paisaje político. · Los objetos materiales encontrados en los diferentes yacimientos arqueológicos estudiados permiten reconstruir parte de las costumbres de los mayas, pero, además el desciframiento de la escritura jeroglífica facilita el acceso a información adicional que ha ayudado a reconstruir vidas y obras, cargos y funciones, rituales y ceremonias, guerras y alianzas. · Esta publicación es el resultado del trabajo de arqueólogos, astrónomos y epigrafistas quienes trasladan en tono divulgativo a un público no especializado sus conocimientos y hallazgos que hasta ahora se reservaban a círculos académicos.

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carlo ginzburg – el queso y los gusanos

Carlo Ginzburg (Turín, 15 de abril de 1939) es un historiador italiano abanderado de la Microhistoria. Hijo de la escritora italiana Natalia Ginzburg y del intelectual Leone Ginzburg, hoy en día Carlo Ginzburg trabaja en California, Estados Unidos.

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Carlo Ginzburg nació en 1939 en Turín, de una familia de intelectuales y luchadores por la libertad, lo que le costó la temprana muerte a Leone Ginzburg. Se doctoró en Filosofía por la Universidad de Pisa en 1961. Dio clases en la Universidad de Bolonia y en la Universidad de California, Los Ángeles (1988–2006); asimismo enseña ocasionalmente en la Scuola Normale Superiore di Pisa. Sus campos de interés van desde el Renacimiento Italiano hasta la historia moderna de Europa. Sus contribuciones atañen a la historia antropológica, al arte, a la literatura y a la historiografía. Su punto de vista es muy original, erudito y provocador.

En 1979, Ginzburg hizo una petición al Papa Juan Pablo II para que abriese los Archivos de la Inquisición. No logró respuesta, hasta que en 1991 un grupo de universitarios lograron acceso para revisar el material de los archivos. Estos se abrieron en enero de 1998 para investigadores bien calificados. El Cardenal Ratzinger (que más tarde se convirtió en el Papa Benedicto XVI) atribuyó a Ginzburg, y su carta de 1979, el papel decisivo en la decisión del Vaticano de abrir estos archivos. Pero su actividad política más notoria fue la que produjo su brillante escrito Il giudice e lo storico. Considerazioni in margine al processo Sofri (1991) donde expuso la injusticia del juicio al intelectual izquierdista Adriano Sofri, acusado de terrorismo con pruebas dudosas.

Ginzburg —cuyos padres eran de origen judío— firmó una petición en enero de 2007 contra el proyecto de ley, presentado por el Ministro de Justicia Clemente Mastella, que penalizaba a los negadores del Holocausto. Lo hizo con Paul Ginsborg, Marcello Flores, Sergio Luzzato, Claudio Pavone, Enzo Traverso. Argumentaban que la legislación de Italia era suficiente para enfrentarse con tales actos. La ley fue enmendada.
Su obra más reconocida en español ha sido El queso y los gusanos, 1976, que reconstruye la cosmogonía de Menoquio un molinero campesino del norte de Italia a partir de dos juicios que le hizo la Inquisición en 1583 y 1599, y elabora nuevas teorías interpretativas. También ha tenido eco sus ensayos plurales de Mitos, Emblemas e Indicios: Morfología e historia, donde muestra la forma de analizar evidencias.

En la Historia nocturna (1989) profundiza sobre las raíces antropológicas de la narración a través de textos variados como sermones o tratados de demonología. Trata de mostrar el substrato de cultos chamánicos en Europa. En El juez y el historiador, además de defender a Sofri, reflexiona sobre los métodos que usa el historiador, comparándolos con los del juez. Así revisa las posiciones de Lucien Febvre y Marc Bloch de la Annales d’histoire économique et sociale.

En el reciente Il filo e le tracce, aparecen historiadores, novelistas, inquisidores, eruditos, chamanes, o poetas. Habla de Montaigne, Voltaire, Stendhal, Auerbach, Kracauer, además, para reflexionar una vez más sobre el oficio de los historiadores y sus dificultades con la verdad.

cHRIS WICKHAM – EUROPA EN LA EDAD MEDIA

Chris Wikcham o Christopher John Wickham (18 de mayo de 1950) es profesor de Historia medieval en la University of Oxford y miembro del All Souls College.

Wickham fue educado en Millfield y en el Keble College, Oxford, donde obtuvo el Bachelor of Arts y en 1975 el grado de Doctor con la tesis titulada Economy and society in 8th century northern Tuscany.

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Ha permanecido durante treinta años en la Universidad de Birmingham, desde 1977 a 1993 como profesor titular y lector, y desde 1993 a 2005 como profesor de Historia Medieval. En 2005 fue nombrado Catedrático de Historia Medieval en la Cátedra Chicheley (en honor a Henry Chicheley) en la Universidad de Oxford y miembro de la All Souls College. En 1998 fue elegido Miembro de la Academia Británica.

Es miembro tanto del Partido Laborista como de los Demócratas de Izquierda. Está casado con la historiadora medievalista Leslie Brubaker.

Investigación

Su principal campo de investigación es la Italia medieval -y, más concretamente, la zona de la Toscana y el centro de Italia- desde el final del imperio romano hasta alrededor de 1300. Su interés se centra en los aspectos económicos y sociales, aunque también estudia los aspectos legislativo y políticos. En líneas generales Wickham investiga, bajo una perspectiva marxista, en los cambios de la sociedad europea desde finales de la Antigüedad y la Alta Edad Media. Sus trabajados han sido pioneros en el análisis comparativo socio-económico de ese período.

Una historia nueva de la Alta Edad Media

Su obra publicada en 2005 Framing the Early Middle Ages: Europe and the Mediterranean 400–800 (traducido al español como Una historia nueva de la Alta Edad Media. Europa y el mundo mediterráneo, 400-800, publicada por Crítica en 2009), pretende ser la primera síntesis de los principios de la historia europea medieval realizada desde la década de 1920. Esta obra incorpora nuevos datos tanto de fuentes documentales como arqueológicas, es audaz en el uso de los métodos comparativos y en el rechazo de las narraciones. Se le han concedido varios premios, incluyendo el Premio Wolfson de Historia en 2005, el Deutscher Memorial Prize en 2006 y la Asociación de Historia Americana (American Historical Association) otorgó su premio James Henry Breasted en enero de 2007. Ese mismo año Marxist History Writing for the Twenty-First Century, un libro que recoge diferentes discusiones académicas sobre la historiografía marxista.

El Legado de Roma

En 2009 se publica The Inheritance Of Rome: A History of Europe from 400 to 1000, obra en la Wickham rechaza la idea tradicional de decadencia del Imperio romano y considera que no se produjo una desaparición sino una fusión con los considerados pueblos bárbaros así como la supervivencia de su herencia tanto en el Mediterráneo oriental de Bizancio como en el califato abasí o califato de Bagdad.

Beard Mary. El Triunfo Romano, una historia de Roma a través de sus victorias

Winifred Mary Beard (Much Wenlock, Shropshire (Reino Unido), 1 de enero de 1955​) es una académica inglesa especializada en estudios clásicos. Es catedrática en la Universidad de Cambridge, fellow del Newnham College y profesora de literatura antigua de la Royal Academy of Arts. Destacan sus trabajos de divulgación histórica.​ Es editora de clásicos de The Times Literary Supplement y autora del blog A Don’s Life (La vida de un Don / el término «Don» en la cultura de Oxbridge es equivalente de catedrático/)​ publicado en The Times como una columna regular. Por sus frecuentes apariciones en los medios y sus declaraciones públicas, a veces polémicas ha sido descrita como la clasicista más conocida de Gran Bretaña.

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EL TRIUNFO ROMANO, UNA HISTORIA DE ROMA A TRAVÉS DE SUS VICTORIAS

De 1979 a 1983 Beard dio clases de clásicas en el King’s College de Londres. Volvió a Cambridge en 1984 como miembro del Newnham College siendo en esa época la única mujer conferenciante en la facultad de Clásicos.​ Rome in the Late Republic (Roma en la República tardía), que co-escribió con el antiguo historiador de Cambridge Michael Crawford fue publicado ese mismo año.

Beard se convirtió en editora de clásicos de The Times Literary Supplement en 1992.​ En 1994 hizo una aparición en televisión en un debate sobre los Open Media para la BBC, Weird Thoughts (‘Pensamientos extraños’),​ junto a Jenny Randles y James Randi.

Poco después del ataque del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center, Beard fue una de los autores invitados a contribuir con artículos sobre el tema en la London Review of Books. Opinó que muchas personas, una vez que el shock se había desvanecido, pensaban que los Estados Unidos se lo merecían, y que los abusones del mundo, incluso si su corazón estaba en el lugar correcto, acabarían pagando el precio»​ (el llamado «argumento «Roosting Chickens»). En una entrevista en noviembre de 2007, declaró que la hostilidad que esos comentarios provocaron aún no había amainado, aunque ella creía que se había convertido en un punto de vista habitual asociar el terrorismo con la política exterior de los Estados Unidos.5​

En 2004, Beard se convirtió en profesora de Clásicas en Cambridge.2​7​ También fue elegida profesora visitante Sather de literatura clásica en 2008-2009 en la Universidad de California, Berkeley, donde pronunció una serie de conferencias sobre «Roman Laughter» (‘Risa romana’). En 2009 recibió el Premio de Historia Wolfson.

En diciembre de 2010, en la BBC Two, Beard presentó el documental histórico gráfico, Pompeii: Life and Death in a Roman Town [Pompeya: vida y muerte en una ciudad romana], presentando los restos de la ciudad a partir de pruebas forenses, con el objetivo de mostrar una instantánea de la vida de los residentes antes de la erupción del Vesubio.14​ En 2011 tomó parte en una serie de televisión, Jamie’s Dream School en Channel 4, y en 2012 escribió y presentó para la BBC Two la serie de televisión en tres partes, Meet the Romans with Mary Beard, (Conocer los romanos con Mary Beard), que relata cómo vivía la gente común en Roma, la «primera metrópoli global del mundo». Beard es una colaboradora habitual de la serie de la BBC Radio 4, A Point of View, (Un punto de vista), con la entrega de ensayos sobre una amplia gama de temas, incluyendo Miss World y la entrevista Oxbridge.​

Beard recibió considerables ciberacosos después de que apareciese en enero de 2013 en el programa de la BBC Question Time desde Lincolnshire, y se expresase positivamente sobre los trabajadores inmigrantes que vivían en el condado.17​18​ Beard citó los comentarios abusivos que había recibido en su blog como un resultado de esas opiniones,​ y reafirmó su derecho a expresar opiniones impopulares y presentarse en público en una manera auténtica.​ El 4 de agosto de 2013, recibió una amenaza de bomba en Twitter, horas después los directores en el Reino Unido de la red social condenaron que las mujeres hubiesen experimentado abusos en su servicio. Beard dijo que no creía que estuviera en peligro físico, pero lo consideraba acoso y quería «asegurarse» de que este asunto hubiese sido conocido por la policía.

En abril de 2013, fue nombrada profesora de literatura antigua de la Royal Academy of Arts. Su La herencia viva de los clásicos: Tradiciones, aventuras e innovaciones, de ese año, es una revisión documentada de cómo se utiliza y se cuestiona la tradición clásica; el libro está constituido por capítulos-reseñas basados en lecturas de estudios recién publicados.

En agosto de 2014 Beard fue uno de los 200 personajes públicos firmantes de una carta a The Guardian que se oponían a la independencia de Escocia en el período previo al referéndum convocado para septiembre.

En diciembre de 2015 fue de nuevo uno de los miembros del jurado de la BBC Question Time desde Bath.​ En marzo de 2016 Beard presentó el programa de la BBC Pompeii: New Secrets Revealed with Mary Beard [Pompeya: nuevos secretos revelados con María Beard].

Aproximación académica

Según Clifford Ando, otro experto en estudios clásicos de la Universidad de Chicago, Beard se caracteriza por dos aspectos de su acercamiento a las fuentes: ella insiste en que las fuentes antiguas deben entenderse como documentación de las actitudes, el contexto y las creencias de sus autores, no como fuentes fiables de los eventos que

Harris, Marvin – El desarrollo de la teoría antropológica

Marvin Harris fue un antropólogo estadounidense conocido por ser el creador y figura principal del materialismo cultural, corriente teórica que trata de explicar las diferencias y similitudes socioculturales dando prioridad a las condiciones materiales de la existencia humana.

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El desarrollo de la teoría antropológica

Harris fue introducido en la antropología en unos cursos semestrales impartidos por Charles Wagley en la tradición de Franz Boas en la Universidad de Columbia. Realizó su tesis doctoral a cargo su mentor, Charles Wagley, en Brasil y se doctoró en 1953. Sus investigaciones en ese país dieron lugar a su obra Town and Country in Brazil (1958). Mientras continuaba sus estudios en 1953-54 fue consejero de investigación para el Ministerio de Educación en Río de Janeiro. Volvió a Brasil en 1962 para dirigir el programa de estudios de verano Columbia-Cornell-Harvard-Illinois sobre los pueblos pesqueros de Arembepe. En 1960 había dirigido este programa de estudio en Chimborazo, Ecuador.

Durante 1956-1957 realizó trabajo de campo en Mozambique, por entonces bajo dominio portugués. Su investigación puso de manifiesto el sistema de trabajo forzado que los portugueses imponían a los nativos, lo cual denunció en su obra Portugal’s African Wards (1958).

En 1981 se unió al Departamento de Antropología de la Universidad de Florida como profesor y se retiró en 2000. Harris también ocupó la presidencia de la General Anthropology Division de la American Anthropological Association (AAA). En 1991 en reconocimiento a sus logros académicos dio la conferencia Distinguished Lecture de la AAA.

Las primeras obras de Harris siguieron la tradición boasiana antropológica de trabajo de campo descriptivo, pero su experiencia en Mozambique le llevó a cambiar su enfoque inicial particularista-relativista.

Desde entonces Harris empezó a desarrollar un paradigma positivista y materialista para las ciencias sociales a partir del trabajo de varios autores: «el materialismo básico de Karl Marx y B. F. Skinner; la importancia de los factores económicos de Marx; el evolucionismo de Leslie White; y el enfoque demográfico y ambiental de Julian Steward y Karl Wittfogel (pero en última instancia proveniente de Darwin y Malthus)».5​

Su historia del pensamiento antropológico, El desarrollo de la Teoría Antropológica (1968), es un análisis crítico de diferentes corrientes antropológicas con la intención de construir una teoría nomotética (generalizadora) viable basada en principios científicos sobre las causas de la evolución sociocultural humana que Harris llamó materialismo cultural, término que usó por primera vez en esta obra, y que fue perfeccionando con los años.

Peter burke – el renacimiento europeo

Peter Burke fue educado por los jesuitas en el St John’s College, Oxford, donde obtuvo el doctorado. Desde 1962 a 1979 formó parte de la Escuela de Estudios Europeos en la Universidad de Sussex, para después pasar a la Universidad de Cambridge, en la que es actualmente catedrático emérito de Historia Cultural, y miembro del Emmanuel College.

Descargar: El renacimiento Europeo

Burke no es sólo conocido por sus trabajos sobre la Edad Moderna sino que también destaca por sus investigaciones sobre la Historia Cultural en todo su espectro. Como gran políglota, ha logrado por un lado incorporar información de buena parte de Europa y asimismo ha conseguido muy buena difusión de sus libros. Ha sido traducido a más de treinta lenguas. En 1998 fue distinguido con la Medalla Erasmus de la Academia Europea,1​ y es doctor honoris causa por las Universidades de Lund, Copenhague y Bucarest.

Destacan, de entre su extensa obra, El Renacimiento italiano o el más reciente El Renacimiento europeo así como La cultura popular en la Europa moderna. Renovó la historiografía con La fabricación de Luis XIV, donde ponía en evidencia la interacción entre política y representación del monarca absoluto. Ha estudiado aspectos como las funciones sociales del lenguaje, las funciones de las imágenes, el mundo del humor o la difusión de Castiglione en el siglo XVI (Los avatares del Cortesano).

Sus libros teóricos, Formas de hacer Historia (colectivo) y ¿Qué es la historia cultural?, aclaran muy bien los temas más debatidos de la historiografía contemporánea.

El largo camino de los mexicas desde el mítico Aztlán a Tenochtitlán

Fuente:

https://matadornetwork.com/es/el-largo-camino-de-los-mexicas-desde-el-mitico-aztlan-tenochtitlan/

Antes de que los mexicas se convirtieran en la gran Nación por la que el mundo entero los conoce, fueron un pueblo nómada que atravesó obstáculos nada fáciles de sortear. Dice la leyenda que provenían de Aztlán, «el lugar de garzas», un sitio al norte del actual México, del cual aún se desconoce su ubicación o si realmente existió. Pero lo cierto es que aquel mítico lugar fue el primer testigo del sueño de gloria mexica, el origen y raíz de los primeros aztecas que recorrieron por más de dos siglos gran parte del actual territorio mexicano, antes de fundar la ciudad más grande y próspera del mundo en ese momento.

El tiempo que transcurrió desde la salida de Aztlán (1115) hasta la ceremonia de fundación de México-Tenochtitlan (1325) comprende 210 años, lo que significa que se cumplieron cuatro periodos de 52 años, su ciclo calendárico fundamental. Sin embargo, cuenta también la leyenda que, una vez habiendo forjado su poderío y orgullosos de la gran civilización que habían logrado, los mexicas se dedicaron a buscar la ruta para regresar a Aztlán. Para esto, se valieron de la tira de la peregrinación, que es el Códice que relata la travesía azteca, y de la tradición oral.

Tira de la peregrinación, Museo de Antropología.

Así les fue posible reconstruir el camino que habían seguido sus ancestros desde Aztlán, el que paso a describirles a continuación:

Se dice que, ni bien salieron de Aztlán, los aztecas encontraron la imagen de Huitzilopochtli en una cueva del cerro de Culhuacán, y fue ahí cuando esta deidad les señaló que debían seguir solos hasta el final. Y así lo hicieron, cargando la imagen del colibrí zurdo y sus objetos sagrados. De esta manera, no aceptaron que otros pueblos se les unieran en su andar.

Huitzilopochtli

Primero habrían llegado a Tula, la ciudad fundada por Quetzalcóatl. De Tula siguieron a Atlitlalaquian, el lugar “donde el agua se resumía en la tierra». Luego pasaron a Tlemaco, que se identificaba con un sahumador y, a continuación, llegaron a Atotonilco, cuyo nombre deriva del agua hirviente de sus manantiales, y a Apaxco, cuyo cono volcánico lleno de agua les recordaba una vasija.

En Zumpango levantaron un muro de cráneos, junto a Huixtepec, «el cerro de los huizaches» y de ahí pasaron a Xaltocan y cruzaron en canoas los lagos norteños de Acalhuacan. Ya en la vertiente occidental de la cuenca lacustre, se establecieron en Ehecatepetl, «el cerro del viento», y después llegaron a Tulpetlac, «donde se tejen las esteras de tule».

De ahí se dirigieron a Cuautitlán, abundante en serpientes, y luego a Huixachtitlan, donde aprendieron de los chalcas el aprovechamiento del cultivo de los magueyes para la obtención del pulque. Tecpayocan fue el siguiente punto del recorrido, el cual se reconoce por los cuchillos de pedernal.

Más tarde arribaron a Pantitlán, un resumidero en el lago que se identificaba por sus banderas. De ahí continuaron hasta Amalinalpan, «agua de malinalli», territorio ya del Señor de Azcapotzalco, donde se les impidió seguir, por lo que regresaron a Pantitlán.

Siguieron por Acolnáhuac, «donde hace recodo el agua», y cruzaron por Popotla, Techcaltitlán y Atlacuihuayan, antes de llegar a Chapultepec, un cerro en medio de un hermoso bosque, donde fueron derrotados por un conjunto de pueblos enemigos que apresaron a sus jefes guías y los condujeron prisioneros a Colhuacan, donde los victimizaron.

Fue allí donde los mexicas aprendieron las costumbres de la gente del lago y, después de una guerra contra Xochimilco, de la que salieron triunfantes, partieron en busca del sitio prometido para fundar en medio de unos islotes al occidente del lago de Texcoco, la ciudad de Huitzilopochtli.

En todas estas localidades vivieron por un tiempo, en tanto descansaban para renovar fuerzas y aprovisionarse de alimentos para continuar su viaje. Allí enterraron a sus muertos y fueron dejando a los enfermos y a los ancianos que no podían acompañarlos.

La ceremonia del encendido del fuego nuevo, que conmemoraba la culminación de un ciclo solar de 52 años, fue realizada en cuatro ocasiones durante la peregrinación: en Tula, en Huixtepec, en Tecpayocan y en Chapultepec.

Hoy en día muchos de los pueblos antes mencionados siguen conservando su nombre original y otros más tienen un nombre colonial impuesto por los españoles a su llegada. Tal vez tú conoces alguno de ellos o habites en uno de esos míticos lugares, de ser así, siente orgullo por saber que has pisado un suelo legendario, testigo del origen de la grandeza de uno de los pueblos más avanzados de la humanidad

Las naumaquias en la antigua Roma

Fuente:

https://latrovaweb.com/2019/04/11/las-naumaquias-en-roma/

Introducción

En la antigua Roma, los espectáculos de masas eran gratuitos, ya que representaban para el ciudadano un derecho, no un lujo que solo algunos pudieran pagarse. Ordenados de mayor a menor frecuencia de celebración, grosso modo existían seis tipos de espectáculos romanos: las carreras de carros, los juegos de circo, los combates de gladiadores, la cacería de animales exóticos, los dramas mitológicos, y las naumaquias. En su conjunto, eran eventos que atraían a miles de personas de todas las clases sociales y servían no solo para entretener y distraer al pueblo de los problemas que les afectaban, sino para demostrar la fuerza y esplendor de la civilización romana frente a los bárbaros extranjeros. Asimismo, se utilizaban para desplegar las virtudes viriles más admiradas por los romanos: la admiración, la gloria, el coraje, la resistencia, la valentía…

Vista desde el aire del Coliseo romano
Vista desde el aire del Coliseo romano (National Geographic)

¿Qué eran las naumaquias?

Las naumaquias (en latín, naumachiae) fueron el espectáculo más complejo y sangrientoque se llevó a cabo en la antigua Roma. Consistían en la representación teatral de unagran batalla naval que había tenido lugar realmente en el pasado, con un grado de realismo tal que los participantes (los llamados naumachiarii) se vestían con los uniformes de los dos pueblos enfrentados para matarse entre ellos.

Puesto que se trataba de verdaderos combates donde la violencia, las mutilaciones, la sangre y los ahogamientos eran una constante, los combatientes eran prisioneros de guerra y condenados a muerte. Lo más común en estas celebraciones era que ninguno de los participantes, que podían ser cientos o miles de hombres, saliera con vida. Normalmente, estas luchas se basaban en gran medida en la historia de Grecia. Así, a lo largo de los más de dos siglos que duraron, se representaron episodios como la victoria de los atenienses sobre los persas en la batalla de Salamina (480 a.C.), o el triunfo de Córcira sobre su metrópolis, Corinto (635 a.C.). Para ser fiel al relato histórico, la naumaquia debía seguir el mismo desarrollo que había tenido la batalla real, de modo que se construía escenografía, se usaban los remos para mover las naves, se utilizaban juegos de artillería…

La celebración de una naumaquia requería una gran planificación, además de una infraestructura gigantesca y enormemente cara, lo que explica que solo conozcamos una decena a lo largo de la Historia de la antigua Roma. Por tanto, para que pudieran realizarse había que cumplir una serie de condicionantes previos: tener un gran botín para gastar, asiduamente gracias a algún importante triunfo militar; construir los barcosque participarían, por lo general de tamaño algo inferior al de las naves reales; contar con un número suficiente de prisioneros y condenados; y disponer de un lugar apropiadodonde llevarla a cabo.

La naumaquia de Ulpiano Checa
La naumaquia de Ulpiano Checa (1894)

Respecto a este último punto cabe decir que muy rara vez se utilizaba el mar o un lago natural. De hecho, la única conocida que tuvo lugar en el mar fue la que celebró el hijo menor de PompeyoSexto, en el estrecho de Mesina en el año 40 a.C. Lo más habitual fue realizarlas en estanques de las villas de recreo romanas excavadas a propósito y rodeados de gradas para los espectadores, en lagos artificiales creados ex professo, o en anfiteatros que se inundaban para la ocasión.

Las naumaquias más famosas

En el año 46 a.C., para celebrar su victoria sobre los seguidores de Pompeyo en la Segunda Guerra Civil de la República Romana (49 – 45 a.C.), Julio César volvió a Roma y organizó una serie de diversas y fastuosas celebraciones. Aunque a lo largo de más de un mes hubo carreras de caballos, música y teatro, batallas de soldados, luchas de fieras y demás espectáculos, el momento culminante se produjo con la primera naumaquia de la Historia. Celebrada en un enorme estanque construido en el Campo de Marte y llenado con las aguas del río Tíber, la naumaquia de Julio César enfrentó a dos flotas formadas por birremes, trirremes y cuatrirremes, con 4000 remeros y 2000 tripulantes a bordo.

Estatua de bronce de Julio César en Italia, el creador de la primera de las naumaquias
Estatua de bronce de Julio César en Italia

Varias décadas después, en el año 2 a.C., el emperador Augusto (27 a.C. – 14 d.C.) organizó la más conocida de las naumaquias, descrita detalladamente en su documento autobiográfico, Res Gestae Divi Augusti. Tuvo lugar en un gigantesco lago artificial hecho construir por el emperador, del cual no se conservan restos de su estructura ni sabemos su ubicación exacta, salvo que estaba en la orilla izquierda del río Tíber. Si nos fiamos de los datos proporcionados por Augusto, este recinto medía 533×355 metros y tenía una profundidad de 1.5 metros, por lo que en total habría albergado más de 200.000 metros cúbicos de agua. Lo más probable es que el motivo de celebración de esta naumaquia se debiera a la inauguración del templo al dios Marte vengador, la cual se produjo en el año 2 a.C. Gracias a las fuentes sabemos que participaron treinta naves, entre las que estaban incluidas las birremes y las trirremes, y más de 3000 hombres sin contar a los remeros. Asimismo, como temática Augusto eligió representar la batalla naval que había enfrentado a persas y atenienses en el año 480 a.C., la batalla de Salamina.

Si bien la de Augusto fue la más famosa, la naumaquia celebrada por el emperador Claudio (41 – 54) en el año 52 fue la mayor. Celebrada en el lago Fucino para conmemorar la inauguración de los drenajes de agua para su desecación, el espectáculo recreó el enfrentamiento entre las flotas de los sicilianos y los rodios, cada una de las cuales tenía doce trirremes y un total de 19.000 combatientes, según Tácito. Antes del combate, todos los condenados saludaron al emperador con una frase que pasaría a la Historia: Ave Caesar, morituri te salutant (Ave César, los que van a morir te saludan). Al contrario de lo que se suele pensar, cabe destacar a modo de curiosidad que esta naumaquia es el único momento de la historia romana en el que se ha confirmado el empleo de esta fórmula. Además, el espectáculo dio comienzo cuando un tritón de plataemergió del centro del lago mediante un ingenio mecánico e hizo sonar la trompeta.

Recreación de la naumaquia de Augusto, por Jean Claude Golvin (Academia Play)
Recreación de la naumaquia de Augusto, por Jean Claude Golvin (Academia Play)

En otro orden de cosas, el primer ejemplo de naumaquias en anfiteatros, realizadas gracias a un amplio y complejo sistema de canales, colectores y compuertas, se encuentra durante el gobierno del emperador Nerón (54 – 68 d.C.). En el año 57 organizó uno de estos espectáculos en un anfiteatro de piedra y madera que había hecho construir en el Campo de Marte, y unos años después, en el 64, poco tiempo antes de quemarse en el gran incendio de Roma, organizó otra.

En el año 80, el emperador Tito (79 – 81) inauguró el monumento más famoso de la antigua Roma, el anfiteatro Flavio, más conocido actualmente como el Coliseo. Para conmemorarlo, se celebraron dos naumaquias: una en el lago artificial creado por Augusto, y otra en el propio Coliseo, que aun no contaba con las enormes estructuras de piedra debajo de la arena que construiría el emperador Domiciano (81 – 96) posteriormente, y que hicieron imposible la celebración de más naumaquias. Según estimaciones modernas, los más de 4200 metros cúbicos de capacidad del Coliseo se podrían llenar en poco más de una hora, gracias al gran número de canales y compuertas que hacían caer el agua dentro de la arena. Asimismo, el vaciado se realizaría de forma no menos rápida, a través de dieciocho colectores distribuidos en la arena.

Recreación del Coliseo romano en su máximo esplendor, por Jean Claude Golvin (Academia Play)
Recreación del Coliseo romano en su máximo esplendor, por Jean Claude Golvin (Academia Play)

El final de las naumaquias

Con el paso del tiempo, las naumaquias se hicieron cada vez más infrecuentes, debido a sus desorbitados gastos. No obstante, sabemos que el emperador Trajano (98-117) llevó a cabo una en un estanque próximo a la colina del Vaticano en el año 109, en el contexto de sus cien días de celebraciones por sus victorias sobre los dacios. La última referencia a estas celebraciones la hallamos en el año 248, cuando el emperador Filipo el Árabe (244-249) festejó el milenario de la fundación de Roma con una naumaquia ubicada donde estuvo más de doscientos años antes el lago artificial de Augusto. Ya sea por su rareza, por su crudeza o por todas las leyendas que se generaron en torno a ellas, las naumaquias han pasado a la Historia como uno de los mayores espectáculos de masascelebrados en la Antigüedad.

Bibliografía

AUGUET, R. (1972): Crueldad y civilización: los juegos romanos. Ed. Aymá, Barcelona.

BAKER, S. (2007): Roma, auge y caída de un imperio. Ed. Ariel, Barcelona.

MUÑOZ SANTOS, M.E.: “Naumaquias en Roma”, en Historia National Geographic, nº 151, 2016, pp. 58-67.

ROLDÁN HERVÁS, J.M.: “Naumaquias, el mayor espectáculo de Roma”, en La aventura de la Historia, nº 40, 2002, pp. 64-67.

Filosofia

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